El zurdo de atrás

Mientras lo escuchaba retumbar en mi oído, me acordaba de mis dos ex: mi ex novia y mi ex roommate. Ellos sí que sufrieron en carne propia y por un buen tiempo el retumbar en sus oídos del zurdo radical de humanidades que sólo piensa con el hemisferio izquierdo de su cerebro. No es que no esté de acuerdo con muchas de las cosas que salen de esas bocas llenas de tabaco de armar, pero vamos, que estos tíos no razonan, sino que es como si tuvieran un chip inserto que les hiciera los cálculos automáticos y les lanzara una serie finita (muy finita) de términos que pueden ordenar como quieran (aunque generalmente no encuentran demasiadas variantes):
- Estados Unidos: imperialismo, capitalismo, colonización, explotación, mierda, putos, monos, Israel
- Capitalismo: explotación, mierda, teta, culo
- Israelíes: nazis, explotadores, derecha, Estados Unidos, ocupación, terroristas, milicos, putos, monos
- Palestinos: explotados, lucha, pueblo, ocupación, liberación
- Mate: pasame, cebame, pueblo, a desalambrar, Braulio, Pepe, comité, cigarro
Y así, un largo etcétera. Mientras les pasaba a mis ex, era folklórico. Podía compadecerlos un poco, pero divertirme al mismo tiempo, mientras yo “disfrutaba” del chetaje. Ahora que lo sufro en carne propia, sé qué es que se te siente atrás (pero atrás mismo) y empiece con la matraca. ¡El tipo ni siquiera dejaba hablar al docente! ¡Daba cátedra de marxismo! Y para colmo, lo acompañaba un barbudo-loca, sentadit@ de piernitas cruzadas, que no decaía en su esfuerzo por hacerle una felación intelectual al compañero. ¡Calláte! ¡Quiero escuchar al profesor! ¡Lo que él dice me interesa mucho más que tu opinión, organizador-de-marchas-nene-de-mamá-que-no-tiene-nada-que-hacer-en-todo-el-puto-día-salvo-pensar-en-cómo-convertirte-en-el-Che-Guevara-que-toma-Coca-Cola!
Y sí, ahora reconozco que sufro en carne propia a este tipo de especímenes que anulan e impiden cualquier tipo de movimiento de neuronas dentro de un aula. Y es que estos engendros no pertenecen al Primer, Segundo ni Tercer Mundo. Pertenecen a un mundo paralelo: el universitario.
Rachel Corrie: memoria baleada
No sé cómo ni por qué llegué al sitio que erigieron en memoria de Rachel Corrie, activista estadounidense aplastada por un bulldozer israelí el 16 de marzo de 2004.
La cuestión es que me interesó el sitio (la noticia fue bastante “rara” en su momento) y comencé a navegar en él.
Pasados unos cuantos clics y minutos, me di cuenta que había algo que me molestaba: una cantidad no despreciable de los links, documentos y videos que supuestamente se ponen al servicio del lector no están disponibles.
Uno tras otro fui probando y caí en la cuenta de que no funcionaba más de uno, hasta que me harté. Y se me ocurrió una tonta idea: Rachel murió aplastada, pero su memoria cybernética es ahora atravesada, como si alguien disparara balas que dejan agujeros en su recuerdo.
Seis frases para salir del paso cuando tu novia te descubre mirando a otras
¿Cuántas veces, caminando por la calle con tu novia, te descubrió ésta mirándole el trasero o los senos a otras señoritas?
Uno puede trabar el cuello, estirar el blanco del ojo lo que más pueda o entrecerrarlo, pero aquél que me diga que nunca fue descubierto viene de otro planeta. Para el resto de los mortales, aquí van algunas sugerencias que pueden ayudarles a salir del paso.

1. “Es que hay que tener todo catalogado. No soy yo, es mi condición de hombre. Los hombres somos así”. (La típica de si todos son culpables yo no soy culpable.)
2. “¡Mirá, esa mina lleva un vestido como los que a vos te gustan!”. El término “vestido” es intercambiable con “zapatillas”, “botas”, “sandalias”, “jean”, “blusa”, “lentes”, etc.
3. “Pah, mirá, esa tiene una pinta de porteña que se muere”. La gran compartamos el voiyeurismo.
4. “¿Yo mirando? ¿A la gorda/bagarto esa?”. La negacionista. Funciona muy poco, así que tratá de no usarla. Sólo para casos de extrema urgencia.
5. “Yo estaba mirando el perrito y justo pasó la mina”. Bue…
6. “No puedo tocar pero tengo derecho a mirar”. Es más vieja que Matusalén, así que ésta sirve para salir del paso por unos segundos. Después de usarla, reincidir durante el mismo paseo puede ser fatal.
Pseudodigitalización
Me quedé de cara cuando vi el post de Herzeleyd. No por los dibujos en sí sino por la forma en que trabaja.
Parece que con digitalización y todo, los seres humanos seguimos usando nuestra “humanidad” (en ese caso, la mano) para crear. Imagínense si para escribir hiciéramos lo mismo… Un flash.
24 horas con un heterosexual
A más de un mes de haber escrito El umbral gris, encontré esto en la web, y me pareció muy divertido.
¡Caramba! ¡Hay otros que piensan como uno, y aun peor, piensan en las ideas de uno! ¡Joder!
F of Fake
Anoche vi F of Fake, de Orson Welles, para un trabajo para la facultad. Como con El ciudadano, me morí del embole, pero por motivos distintos.
Si en aquella los únicos motivos fueron la obligatoriedad y el cansancio, en ésta otros dos elementos tuvieron un peso decisivo: el maldito idioma inglés y el hummus mashausha.
El DVD que alquilé no tenía traducción ni leyendas de ningún tipo (juro que aprendí a llevarme bien con el señor DVD aparato), y el hummus mashausha es una mezcla radiactiva de hummus, tjina (salsa de garbanzos) y limón. Tres pitas calientes. Una bomba capaz de acostar al más duro.
Siempre recordando esos dos ingredientes, voy a intentar trazar el proceso embolativo que experimenté.
Expectativa
Es el momento que ponés el disco en la bandeja, esos pocos segundos que te lleva caminar hasta el sillón de regreso, los primeros cuadros.
Comprobar que es la primera película a color que verás de Orson Welles. Con las primeras imágenes te colgás, porque ves a un Welles mago cagando a un pendejo con sus trucos pedorros. Y atrás ves a un tipo filmando a escondidas, y decís: ¡zas!, es una película autorreflexiva. ¡Vamo arruca!
Leve cosquilleo
Te das cuenta de que te cuesta entender de qué hablan. En realidad, entendés a medias, pero aun así es suficiente para seguir la línea argumental del filme. Jode un poquito, pero te decís: “Lo voy a soportar”.
Molestia
La película ya empezó a dar señales de fragmentación. Ahora Welles está verborrágico y monótono con su voz en off y ya ni siquiera están las piernas de Oja Kodar para compensar.
La película se mete en un pozo negro sobre algo relacionado a un pintor que falsifica a pintores consagrados y su biógrafo falso. ¡Pero no entendés de qué mierda se trata! Sentís que estás corriendo una carrera de obstáculos en la arena.
Cabezazos
Una vez que asumiste que la peli te dejó definitivamente atrás, empezás a dar cabezazos. Párpados pesados, experiencia filmo-onírica: las imágenes de la obra se mezclan con las imágenes de tu cabeza, que incluyen escenas de hummus asesinos.
Desahucio renegado
Asumiste que no has entendido un sorete a la vela y que la experiencia fue en vano. Odiás al tipo del videoclub (a pesar de que te advirtió que no tenía ningún tipo de ayuda idiomática) y te odiás a vos mismo por estar perdiendo tu tiempo, con el control en la mano.
Pasás entre los capítulos. Querés apagarla definitivamente pero algo dentro tuyo te lo prohíbe, te dice que eso es terrorismo cultural. Peleás contigo mismo. Le das una chance atrás de otra, y así vas tirando.
Desahucio descontrolado
Esto dura un segundo, a lo sumo dos. Es el momento de la total asunción de que hagas lo que hagas, no entendiste, no estás entendiendo y no vas a entender. Pesado sentimiento de frustración y explosión incontenible. Sin misterios: termina rápidamente en pantalla en negro y apertura de la bandeja.
Decidís ir a devolver el CD caminando, para tomar aire y no atropellar a los primeros 10 que se te crucen.
Lo tirás en la ranura con la intensidad de un voto contra Bush.
¡Ah, era eso!
Hoy descubrí nada menos que 2 (¡dos!) errores de tarareo en un solo tema, “El día de la mujer mundial”, de Andrés Calamaro.
Error 1
- Solía cantar: “voy a seguir hasta encontrar una parrilla en Dolores“
- El canon dice: “voy a seguir hasta encontrar una parrilla en colores“
Error 2
- Solía cantar: “espero que encuentres el polvo en lo que morder”
- El canon dice: “espero que encuentres algo bueno que moder”
¿Y cómo me iluminé? Porque encontré en YouTube el video que a continuación podés ver: la versión lenta y aclaradora del tema, que me hizo pensar cuánto tiempo y dolores de cabeza me habría ahorrado Charly García de haber hecho lo mismo en su momento con “Nos siguen pegando abajo”. Habría descubierto mucho más rápido que decía “la puerta de salida tenía un farolito azul” y no “tenía un brbrbrbr azul”.
Y es que a pesar de ser legendarios, estos chicos nos siguen pegando abajo.
Público de rock criollo
Inspirado en el dibujo Sympathies to the Band, tengo el orgullo de presentar una guía tentativa del público de rock, pero criollo. Seguro hay muchos más.
El zurdo de Humanidades
Look: ropa no lavada hace por lo menos un año, tiende a marrón, barba (pelos en las axilas en caso de ser mujer) y bufanda de colores
Posición: al fondo
Motivo de concurrencia: repartir volantes, levantarse minas/pibes, comer choripán
Actitud: habla durante todo el show, que no escucha salvo en las canciones inspiradoras de cánticos de protesta
Consumo: mate, vino de tetra, porro, cigarrillos armados
El secretario de diputado cheto
Look: jean, camisa blanca y/o Polo, zapatos mocasines o leñador
Posición: a los costados (no importa dónde, lo importante es no tener contacto físico con los demás)
Motivo de concurrencia: poder comentarlo el lunes en el Palacio Legislativo y hacerse el popular
Actitud: levanta la perita para ver a la banda y filma con el teléfono o cámara digital
Consumo: cerveza, coca-cola, cigarrillos
El plancha o mersa
Look: plancha o mersa en cualquiera de sus variantes (camperas Alfa en invierno, sin remera en verano, con gorrito vicera siempre)
Posición: al frente y centro extremos
Motivo de concurrencia: bardear
Actitud: bardea, poguea, codea, canta cuando sabe alguna parte del tema, lanza petardos
Consumo: vino, porro, pasta base
El intelectual
Look: pantalón a rayas, remera con la foto de John Lennon, lentes de armazón gruesa
Posición: quiere poguear en el centro con los planchas/mersas, pero se cansa y se retira levemente hacia atrás
Motivo de concurrencia: le gusta la banda
Actitud: hace un análisis semiológico del decorado y el vestuario de la banda. Está convencido de ser testigo de un momento histórico, y por eso canta a grito pelado. Se excita y se hace el pesado o la loca.
Consumo: porro, cerveza
El rolinga
Look: jeans apretados y remera con la lengua
Posición: junto con los planchas/mersas
Motivo de concurrencia: sentido de pertenencia total
Actitud: se abraza con los planchas/mersas
Consumo: vino, cerveza, porro, cigarrillos
El adolescente perdido
Look: tachas, muchas tachas
Posición: cerca de los planchas/mersas
Motivo de concurrencia: creación de una historia personal y formación de la identidad
Actitud: trata de hacerse el pesado y de mostrar que tiene la posta sobre la banda
Consumo: vino, cerveza, porro, cocaína, cigarrillos
El músico
Look: random
Posición: a los costados de los planchas/mersas
Motivo de concurrencia: criticar la performance del batero, decir que el bajista anterior era mejor, elogiar los arreglos
Actitud: escucha un riff y lo comenta al de al lado; esto se repite durante todo el recital
Consumo: cigarrillos
El cumbiero
Look: jean y camisa. Pelo caribito.
Posición: al fondo, bien al fondo
Motivo de concurrencia: ni él sabe cómo cayó ahí
Actitud: trata de pasar desapercibido
Consumo: cigarrillos, mate
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