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Reportando con webos desde Uqbar

F of Fake

Anoche vi F of Fake, de Orson Welles, para un trabajo para la facultad. Como con El ciudadano, me morí del embole, pero por motivos distintos.

Si en aquella los únicos motivos fueron la obligatoriedad y el cansancio, en ésta otros dos elementos tuvieron un peso decisivo: el maldito idioma inglés y el hummus mashausha.

El DVD que alquilé no tenía traducción ni leyendas de ningún tipo (juro que aprendí a llevarme bien con el señor DVD aparato), y el hummus mashausha es una mezcla radiactiva de hummus, tjina (salsa de garbanzos) y limón. Tres pitas calientes. Una bomba capaz de acostar al más duro.

Siempre recordando esos dos ingredientes, voy a intentar trazar el proceso embolativo que experimenté.

Expectativa

Es el momento que ponés el disco en la bandeja, esos pocos segundos que te lleva caminar hasta el sillón de regreso, los primeros cuadros.

Comprobar que es la primera película a color que verás de Orson Welles. Con las primeras imágenes te colgás, porque ves a un Welles mago cagando a un pendejo con sus trucos pedorros. Y atrás ves a un tipo filmando a escondidas, y decís: ¡zas!, es una película autorreflexiva. ¡Vamo arruca!

Leve cosquilleo

Te das cuenta de que te cuesta entender de qué hablan. En realidad, entendés a medias, pero aun así es suficiente para seguir la línea argumental del filme. Jode un poquito, pero te decís: “Lo voy a soportar”.

Molestia

La película ya empezó a dar señales de fragmentación. Ahora Welles está verborrágico y monótono con su voz en off y ya ni siquiera están las piernas de Oja Kodar para compensar.

La película se mete en un pozo negro sobre algo relacionado a un pintor que falsifica a pintores consagrados y su biógrafo falso. ¡Pero no entendés de qué mierda se trata! Sentís que estás corriendo una carrera de obstáculos en la arena.

Cabezazos

Una vez que asumiste que la peli te dejó definitivamente atrás, empezás a dar cabezazos. Párpados pesados, experiencia filmo-onírica: las imágenes de la obra se mezclan con las imágenes de tu cabeza, que incluyen escenas de hummus asesinos.

Desahucio renegado

Asumiste que no has entendido un sorete a la vela y que la experiencia fue en vano. Odiás al tipo del videoclub (a pesar de que te advirtió que no tenía ningún tipo de ayuda idiomática) y te odiás a vos mismo por estar perdiendo tu tiempo, con el control en la mano.

Pasás entre los capítulos. Querés apagarla definitivamente pero algo dentro tuyo te lo prohíbe, te dice que eso es terrorismo cultural. Peleás contigo mismo. Le das una chance atrás de otra, y así vas tirando.

Desahucio descontrolado

Esto dura un segundo, a lo sumo dos. Es el momento de la total asunción de que hagas lo que hagas, no entendiste, no estás entendiendo y no vas a entender. Pesado sentimiento de frustración y explosión incontenible. Sin misterios: termina rápidamente en pantalla en negro y apertura de la bandeja.

Decidís ir a devolver el CD caminando, para tomar aire y no atropellar a los primeros 10 que se te crucen.

Lo tirás en la ranura con la intensidad de un voto contra Bush.

April 29, 2008 - Posted by | Cultura, General | , ,

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